10.5.07

Mamet lo deja claro


El último libro de David Mamet, Bambi vs. Godzilla, es una recopilación de breves diatribas sobre la industria del cine. Está escrito de forma muy irónica y rebosa mala leche (además de sinceridad). Tanto, que directamente podría llevar por subtítulo “Esta vez Mamet se caga en todo”. Lógicamente, una parte importante del libro está dedicada a la escritura de guiones e incluye un texto titulado Las tres preguntas mágicas, que a mi me parece muy interesante. En cuanto tenga tiempo para escribirla, explicaré porqué me lo parece en una entrada algo más extensa. De momento, como el libro todavía no está editado en castellano (que yo sepa), me he animado a traducir media página de dicho texto. Cosa que con Mamet no resulta precisamente fácil, así que lo que pido perdón por adelantado por los posibles errores:

“El drama filmado (como cualquier drama) es una sucesión de escenas. El final de cada escena debe impedir que el héroe logre su objetivo; obligándole a qué, como ya se ha dicho en otra parte de este libro, tenga que pasar a la siguiente escena para conseguir lo que quiere.
Si se hace así, el público, observando los avances del héroe, se preguntará con él cómo le irá en la siguiente escena, ya que la película es esencialmente una progresión de escenas. Para escribir una buena escena, uno debe aplicar rigurosamente y responder rigurosamente las siguientes tres preguntas:

-¿Quiénes quieren qué de quién?
-¿Qué pasa si no lo consiguen?
-¿Por qué ahora?

Y eso es todo. Como escritor, tu yetzer ha’ra (tu tendencia maligna) utilizará todo su vasto poder para disuadirte de hacer estas preguntas sobre tu trabajo. Te dirás a ti mismo que las preguntas son irrelevantes porque que la escena es “interesante”, “significativa”, “porque dice cosas del carácter del personaje “, “muy sentida” y así; todo ello es sinónimo de “es una mierda pinchada en un palo””.

6 comentarios:

gerard freixes dijo...

como detalle anecdotico recodrar que existe un corto realizado por Marv Neweland que se ha convertido en un clasico de culto con el mismo titulo

http://www.youtube.com/watch?v=rwnd3PY46-g

David Muñoz dijo...

Mamet lo menciona en el libro pero no lo había visto. Muy gracioso...

C.P dijo...

Como veamos una sola escena en "los intocables" que no responda a las tres preguntas vamos a su casa y le cortamos las pelotas.

Mauro dijo...

A mi Mamet me cansa. Las vueltas y revueltas que pretenden mantener al espectador interesado a veces consiguen lo contrario: descubrir el entramado de artificio. Y cuando el guión "se nota" me saca de la ficción. Muchísimas escenas de, por ejemplo, Truffaut no responden las tres preguntas esas y da exactamente lo mismo. El problema de todos los libros de guión que intentan imponer reglas es que hablan sólo de un tipo de cine y creen que hablan del cine en general.

David Muñoz dijo...

El problema de ser autor además de teórico, es que luego, si toda tu obra no está a la altura de tus planteamientos teóricos (¿y qué autor lo está siempre?), te lo echan en cara a la mínima… Mamet tiene películas que a mi me gustan mucho, otras que me dan igual, e incluso algunas que me repatean (especialmente cuando dirige él), pero eso no
quita para que su opinión me parezca mucho más respetable que la del 90% del resto de los autores de libros teóricos sobre guión. Al fin y al cabo él no es fundamentalmente un teórico, sino un guionista, director y autor teatral que habla a partir de su propia experiencia, no de lo que ha leído de otros. Y esa diferencia me parece fundamental. Luego, Mauro, habría que ver si este requisito que comenta Mamet lo cumplen o no las escenas de las películas de Truffaut, porque, haciendo memoria (aunque no he visto todo su cine), yo recuerdo sus películas como muy clásicas, muy ortodoxas, no en cuanto a su ejecución, pero sí en cuanto a su construcción dramática digamos “subterránea”.

Mauro dijo...

Si a mí también me gustan bastante algunas pelis de Mamet, pero no que intente convencer con semejante vehemencia que su fórmula es la única válida cuando ni siquiera le ha resultado siempre. Y ya sé que ese es el tono del 90% de los libros de este tipo y del 90% de cualquiera que te quiere corregir un guión. Quizás precisamente por eso de que no hay unas reglas indiscutibles de cómo se debe construir un guión, hay tendencia a presentarnos cada sistema particular como el único y necesario; cosa que no ocurre, por ejemplo, en la enseñanza y crítica de la composición musical o en la del arte.

Y en cuanto a Truffaut, te aseguro que abunda en secuencias de esas que cualquier productor o jefe de guionistas medio, sin verlas rodadas, te querría eliminar de un guión.