4.6.07

Desde el plató de NST

Una cosa que me ha venido a la cabeza en un descanso de la grabación:

¿Por qué tantos escritores de los que entrevistamos en NST, cuando les pedimos que nos cuenten de qué va su novela, nos hablan del tema y no del argumento? ¿Por qué tienen tanto miedo a contar la historia que narran en su libro? Y estoy hablando de autores con vocación comercial, con obras en ocasiones cercanas al best seller. Es un poco como si uno fuera a alquilar Blade Runner en el video club y, en vez de la sinopsis, en la carátula hubiera escrito algo así: “Una película sobre el miedo a la muerte y la fragilidad de la condición humana”... ¡y nada más! La verdad es que me pasa algo muy parecido muchas veces dando clases. Nada más empezar el taller, les pregunto a los alumnos de qué va su guión y la mayoría, en vez de contarme la historia, me salen con el tema. Y lo primero que les digo es que no me interesa (por lo menos, no en ese momento; es algo que prefiero abordar más tarde, ya con el guión escaletado). Una gran película y una película horrible pueden tener en común un tema interesante, lo que importa es qué historia se utiliza para abordarlo y cómo se cuenta esa historia. Y, sobre todo, tratar un tema con "peso” (comprometido, social, político...), no va a hacer mejor tu guión. Aunque eso sí, lo mismo puede hacerte ganar algún Goya...

12 comentarios:

Pianista dijo...

El colmo de ese vicio se da en las sinopsis de teatro. No sólo son temáticas y no narrativas: además son ETERNAS.

pepo dijo...

Te doy varias respuestas rápidas. Porque no quieren destripar su novela, quieren que el lector la descubra por sí mismo. En otras ocasiones -no sé quiénes son los que has entrevistado- porque no hay un argumento claro que contar, algo que va en aumento en la novela y el tebeo contemporáneos. En el cine suele ser otra cosa, por supuesto.
Mirando al cómic: ¿qué argumento que merezca la pena contar tienen LA VOLUPTUOSIDAD, AGUJERO NEGRO o el quinto ISAAC EL PIRATA, por poner tres ejemplos de tebeos muy diversos?

Pero hay una razón más importante detrás de todo eso, al menos para mí: el argumento, quitando tres o cuatro momentos que resumen la esencia y espíritu de historia, es lo de menos. La mayor parte del argumento suele ser sustituible, intercambiable, a menudo chorra. Y si el espectador está a lo que tiene que estar, no se dará cuenta de la chorrada sino de lo que importa, la esencia que hay debajo, lo que se escenifica bajo la excusa argumental. Y eso, creo, no sale del argumento, es algo previo y a menudo inaprensible. Podemos discutir de qué sitio profundo de nuestro cerebro sale, y cuánto hay de ficción consumida con anterioridad (tradición, tanto histórica-colectiva como personal de cada uno) y cuánto de los deseos personales inconscientes del autor hay en ese algo previo.

Christophe Blain, en ABCD:
"Siempre necesito la sensación de que la historia se escribe sola, de que tiene su propio misterio. Si tengo la sensación de que sé exactamente lo que quiero decir, de que quiero controlarlo, escribo situaciones que sólo son tópicos y el lector ve desde mucho antes a dónde quiero ir."

Salomón dijo...

Lo que dice Christophe Blain está muy bien, pero no dejan de ser dos "sensaciones".

Que esta sensación la tenga un espectador me parece bien, e incluso me parece deseable. Pero el autor tarde o temprano debe tener claro lo que está pariendo. No me imagino a nadie escribiendo una novela como el que hace espiritismo... ¡Manifiéstate, esencia de la historia!

Tratar de meter todo tipo de historias en el mismo saco es absurdo, y habrá obras de las que no merezca la pena contar un resúmen del argumento, pero de otras tal vez sí, porque ningún resúmen le quitaría interés a lo que cuenta. En otras, lo de "destripar" la historia no tiene siquiera sentido, porque en ocasiones se trata de historias ya conocidas, como cuando fui a ver "Titanic" y le dije al de la butaca de al lado:

- Que sepas que el barco se hunde y mueren 1.500 personas.

Es cierto que en muchas ocasiones, cada lector, o espectador extrae su propio argumento, se queda con la parte que le interesa, incluso a veces mensajes que ni el propio autor se planteaba... al fin y al cabo, cuando uno pone algo sobre la mesa, lo expone a todo tipo de interpretaciones (Fui a ver Independence Day porque me molaba la escena en la que funden el Capitolio, y me acusaron de ir a ver una "muestra del neoimperialismo estadounidense").

Personalmente, no creo que las sinopsis sean ni malas ni perjudiciales para la obra. Si al final tienes interés en una obra está en tus manos el provecho que saques de ella, y si te lo curras puede ser hasta un buen reclamo.

jmm dijo...

Estoy más con David que con Pepo; creo que lo que ocurre es que sigue pesando ese viejo y nocivo prejuicio de que la historia es anécdota, y lo que importa de verdad, lo que te confiere talla como autor, es el MENSAJE.

Y no, tampoco creo que el argumento sea intercambiable. Vale, el argumento no es, esencialmente, lo que se cuenta, sino cómo se cuenta, pero está ahí precisamente para potenciar lo que se cuenta; es más, está ahí para hacer posible contarlo, para que lo que se cuente sea lo que efectivamente queremos contar y no otra cosa (o, en el peor de los casos, nada).

Si de verdad resulta intercambiable... algo estás haciendo mal.

Idgie W. McGregor dijo...

Es curioso: estoy de acuerdo con casi toda la argumentación de Pepo, y sin embargo yo la emplearía para defender exactamente lo contrario: los argumentos son intercambiables, es cierto. El público se quedará con 'lo que hay detrás'... ¿Pues para qué destripárselo? Que lo descubran ellos.

Los temas son siempre unos pocos, y los mismos. Pero en sí son cosas abstractas que hay que contar mediante una serie de elementos más palpables, de los cuales depende que ese trasfondo se transmita o no con eficacia.

Puedes hablar de la soledad, pero lo que quiere el que está decidiendo si alquilar ese DVD u otro es si es una historia de un anciano solo, de una mujer maltratada (que se siente sola), de un niño que no tiene amigos, de un chico que no encuentra pareja...

¿Que una sinopsis destripa? Lo siento, pero será que el que le ha escrito no sabe hacerlo bien. :P

jmm dijo...

Vuelvo a insistir:

Me temo que la renuencia de los autores a elaborar una mínima sinopsis no se debe a que no quieran destripar el argumento, sino a que sienten que están "minimizando" su obra.

Siguiendo con elejemplo de BLADE RUNNER, se sienten mucho más seguros e "importantes" si dicen que su película trata del sentimiento de desasosiego ante la muerte y la necesidad de trascender, que si lo expresan en román paladino y cuentan que la cosa va de un detective privado de Los Angeles en un futuro no muy lejano, que se dedica a perseguir clones con superfuerza y el pelo teñido. Y creo que hay un término medio, que se puede elaborar una sinopsis que transmita también en parte la intención última de la obra (sea esta hablar de la vida y la muerte o, en última instancia, entretener).

Porque sí, vale, la peli habla de la muerte y la condición humana, pero el autor ha elegido la formulación fantacientífica y no otra, y lo ha hecho por algo, y esa decisión ha sido, entre otras cosas, la que ha colocado la obra en el imaginario colectivo. Ergo, no es un elemento formal insignificante.

David Muñoz dijo...

Yo estoy bastante de acuerdo con lo que dice jmm. Las historias importan, y mucho (entendiendo por historia no sólo qué se cuenta, sino cómo se cuenta). A mi me gustan las historias, perderme en ellas, en la vida de los personajes que las protagonizan. Evidentemente, si esas historias están contadas de una manera estimulante desde el punto de vista estético, mucho mejor, pero curiosamente con la ficción que más disfruto de un tiempo a esta parte es con series de televisión como The Wire o Battlestar Galactica, donde las limitaciones de presupuesto (y del propio formato televisivo) obligan a repetir una y otra vez las mismas pautas narrativas, y la propia “forma” es sobre todo, funcional. En ambos casos, lo que más importa es qué pasa y a quién le pasa. A los traficantes de droga y a los policías de Baltimore, y a los últimos humanos perseguidos por los cylones. Y como dice jmm, no es algo superfluo el lugar donde transcurre la peripecia ni el género en el que ésta se inscribe. Otras series que tratan temas similares (y a lo mejor incluso con mayor profundidad) no han llegado a engancharme. Afortunadamente, vivimos en un momento en el que tenemos tanta ficción a nuestra disposición, que podemos elegir no solo ficciones que toquen temas que nos interesen, sino también contadas cómo más nos gusta.
En cuanto a los cómics que cita Pepo, salvo en el caso de Agujero Negro (en mi opinión, una obra maestra), aunque me gustan, sobre todo porque sus autores son dibujantes superdotados y disfruto mucho mirando sus viñetas, como lectura me dejan muy insatisfecho. Mi sensaciones frente a ellas tiene más que ver con lo que siento cuando miro un cuadro (o una ilustración). ¡Son los Bertolucci de los 80 de los comics! Su indiscutible virtuosismo me parece muy vacío, o, más que vacío, al servicio de una idea que, aunque pueda ser fascinante como en el caso de La voluptuosidad, se reitera durante más páginas de las que sería necesario (aparte, habría que ver hasta que punto en el caso del pirata de Blain no pesa el hecho de ser una serie de éxito que conviene alargar más allá de su vida natural; muchas veces pesan más argumentos mercantiles que creativos). Significan más para mi tebeos muy feos que sin embargo cuentan cosas que me interesan más.
Quizá lo que ocurre es que en realidad, yo siempre he sido más de rock and roll que de jazz. Donde se ponga una canción de cuatro minutos con sus estribillos -y hasta su solo de guitarra-, que se quiten las improvisaciones instrumentales, por muy virgueras que sean musicalmente.

pepo dijo...

perdonad la falta de tildes pero no me deja el blogger, no tengo ni idea de por que no.

"Estoy más con David que con Pepo; creo que lo que ocurre es que sigue pesando ese viejo y nocivo prejuicio de que la historia es anécdota, y lo que importa de verdad, lo que te confiere talla como autor, es el MENSAJE."

¿mensaje?
¿quien ha hablado de mensaje?
No, por favor :P

Conste que habeis puesto ejemplos de peliculas y series de TV, Blade runner y demas, pero la pregunta de la que partia David se referia a los escritores que pasan por NST. Una pelicula o una serie de TV no es una novela, ni un tebeo. Y mucho menos el cine que en su mayor parte se hace ahora.

El quinto Isaac el pirata me parece de los mejores, si no el mejor. Y probablemente lo es precisamente porque el autor pasa ya descaradamente del argumento y va a los personajes, a sorprenderse con las absurdeces sin argumento, poned comillas en argumento que el blogger no me deja, que hacen con sus vidas sin argumento. Que sepais que Blain esta super contento con este album,que considera el mejor,y yo creo que tiene toda la razon.

¿Bertolucci?
No, por favor :P

Andrés dijo...

En cierto sentido, algunos directores, cómo Hitchcock, decían que algunas de sus películas no eran más que un McGuffin de principio a fin (o un "pez rojo", según el propio autor). En otras palabras, que CON LA MUERTE EN LOS TALONES o LOS PÁJAROS, tratan de una historia de amor entre una mujer guapa y rubia y un señor guapo y moreno, y el resto son McGuffins.
Y ahora, pienso ¿qué coño tiene esto que ver con las explicaciones de los novelistas sobre las tramas de sus novelas?
En realidad, todo este comentario, no es más que un maldito McGuffin.

David Muñoz dijo...

Lo de Bertolucci era un poco por provocar... Pero sí me parece más lícita la comparación del cómic con el cine o la televisión que con la literatura. Y volviendo al tema del principio, creo que jmm acierta de nuevo: los escritores sienten que hablando del argumento minimizan su obra. Cosa que por otra parte puede ser cierta. Pero también lo hacen hablando solo del tema. Una historia es las dos cosas. Y lo del mensaje suena mal, es cierto, pero el mensaje es la hermana bastarda del tema. Y entiendo por mensaje la idea de la condición humana que quiere transmitir el autor con su historia.

pepo dijo...

se me olvidaba: yo hablaba del argumento, que por ahi empezo la pregunta de David, no del genero ni la epoca o el lugar donde transcurre la historia, que si puede influir en nuestra percepcion como espectadores.

Desde luego,no es lo mismo contar el argumento de la Odisea ==¿eeh... cuantas veces se ha contado ese MISMO argumento?== en la epoca mitica de los antiguos griegos, que contarlo en el siglo XVIII ==Isaac el pirata==, ya menos mitico aunque todavia algo, que situarlo en nuestro presente, que situarlo en el futuro. La percepcion de la historia puede cambiar, por supuesto, aunque el argumento no.

Por cierto: tambien he sido mas de rock que de jazz, de toda la vida.

Mauro dijo...

El colmo de lo que dice David es ese libro que se llama algo así como "El niño del pijama de rayas". En su contraportada y solapas... ¡no dice absolutamente nada de qué va! Entre divagaciones sobre el tema (la amistad, el amor, la vida...) asegura que el argumento es "una sorpresa". ¡Nos ha jodido!
Yo me conformaba con un minipitch, pero nada, ni una palabra sobre el argumento. Así que sospeché y no lo compré. E hice bien porque luego me enteré que iba de campos de concentración, asunto del que no me apetece leer nada de nada. Con lo que de ahí, deduzco, ¿no será que tienen miedo de que no compremos algo si sabemos de qué va?