26.7.07

Pensando en voz alta

He escrito esto del tirón, así que perdonad si resulto más caótico que de costumbre:

En varios de los últimos textos que el guionista y director Nacho Vigalondo ha colgado en su blog, analiza (con creo que bastante tino) algunas de las razones del aparente desencuentro entre el cine español y su público potencial. Entre otras cosas, dice: “Haciendo recopilación y análisis de todas las quejas que se lanzan contra el cine de nuestro país (las mías incluidas) encontramos el epicentro del disgusto en la cuestión del contenido, del género, o mejor dicho la falta de género. Parece ser que las películas españolas se abalanzan sobre ciertos temas (denuncias sociales, retrato de la marginalidad, desencuentros urbanos, comedias de café y cuernos, conflictos políticos, trascendencias cotidianas) e ignoran todos los demás. Hasta el punto de que, en nuestras conversaciones, y en la estantería de DVDs de El Corte Inglés, el cine español se considera un género en sí, no una nacionalidad. Un género del que estamos más que hartos”. Después, Nacho sigue explicando que pese a que esa “queja genérica” es una de las más habituales a la hora de -como diría Joaquín Reyes- “medirle el lomo” a nuestro cine, luego vas a un festival de cortos dirigidos por jóvenes cineastas que probablemente comparten esa opinión, y… ¿con qué te encuentras? Pues que, salvo por su duración, sus películas no se diferencian tanto de las tres o cuatro “españoladas” que se estrenan cada semana en los cines. ¿Qué ocurre entonces? ¿Es que estamos tan condicionados, como también apunta Nacho, por nuestra tradición que nos parece imposible ser capaces de contar de forma creíble algo que nos aleje radicalmente (y sin la coartada de la comedia negra) del costumbrismo que de forma casi automática asociamos al adjetivo “español”?
Al empezar a escribir esta entrada tenía la intención de enumerar las respuestas clásicas a dicha pregunta: que sí, que tenemos el cerebro tan colonizado por el cine norteamericano que nos resulta difícil creernos que determinadas historias puedan transcurrir en nuestras calles*, que no es eso, sino que lo que hay es muchos productores (la mayoría) alérgicos al cine de género… En fin, lo de siempre. Creo que no hace falta que siga, porque ya nos las sabemos todos de memoria y ninguna llega a resultar del todo satisfactoria. Para desentrañar el misterio de nuestra alergia al género y determinar cuándo, cómo y porqué empezó a convertirse en norma y no excepción me temo que haría falta un trabajo de investigación mucho más serio del que podemos llevar a cabo los “bloguionistas”.
En realidad, lo que más me dio que pensar del texto de Nacho es la paradoja evidenciada por los cortometrajes que se producen en España, sobre todo porque tiene que ver con algo que pasa siempre el primer día del taller de escritura que llevo en la Universidad Pontificia de Salamanca. Tras presentarme, suelo explicar que el trabajo que vamos a hacer en el taller va a consistir en (si todo va bien) escribir la primera versión de un guión de largo. Para empezar, lógicamente lo primero que quiero es que me cuenten sus ideas. Pues bien, el 90% de dichas ideas son variaciones de las que habitualmente maneja ese dichoso “cine español”. Por Ej. alumnos que lo más que saben sobre la inmigración es lo que han leído en los periódicos, se empeñan en escribir historias protagonizadas por africanos que cruzan el estrecho en patera. Y antes de que alguien me malentienda, me gustaría aclarar que por mi pueden escribir esa historia o cualquier otra (yo también he escrito – y por iniciativa propia- guiones de temática social y/o costumbrista). Pero lo importante es que lo hagan porque realmente les apetece escribirla. Se tarda mucho en terminar una primera versión de un guión, así que más vale que te apasione lo que estás contando si no quieres hartarte de él antes de llegar al segundo acto. Sin embargo, normalmente después de hablar con ellos un rato suelo descubrir que, por un lado su historia no les interesa tanto como debería, y por otro que puede que acaben escribiendo el guión de una película que nunca pagarían por ver una vez rodada. Entonces, ¿por qué lo hacen? Pues suele ser porque (algunas veces de una manera inconsciente) en cuanto llega el momento de pasar de la teoría a la práctica se ponen automáticamente el chip de guionista español y sólo se plantean escribir lo que SE SUPONE QUE DEBE ESCRIBIR UN GUIONISTA ESPAÑOL. También hay algunos que, más cínicamente, se dicen: “si el cine que se rueda en España es de X manera, pues eso es lo que yo tengo que escribir si quiero conseguir vender el guión y acabar ganando un Goya”. Pero son los menos. En todo caso, como yo estoy convencido de que escribir gratis algo que no te crees es una buena manera de empezar a odiar tu futuro oficio, procuro que sean sinceros consigo mismos y que escriban lo que de verdad les apetezca y no lo que suponen que espera de ellos ese ente ilusorio llamado “cine español”.
Puede que el problema "genérico" empiece por los propios creadores, que a menudo renunciamos a nuestra identidad intentando encajar en una industria cuya primera exigencia parece ser transformarnos en aquello que teóricamente despreciamos.
Cosa que no sé si les ocurre a los cortometrajistas de los que hablaba Nacho. Aunque me da que algo de eso podría haber. Todos queremos gustar, y más en una primera cita.

A ver si uno de estos días escribo algo sobre mi experiencia como (casi exclusivamente) guionista de género, porque me parece que puede servir para sacar alguna conclusión interesante sobre cómo funciona nuestra industria.

*El cine ha transformado hasta tal punto nuestra percepción de Estados Unidos que ya no somos capaces de diferenciar la ficción de la realidad. He vuelto recientemente de un viaje por la costa oeste y, cuando cuento que no solo no he tenido ningún problema sino que, por regla general los norteamericanos me han parecido gente amable y poco amiga de meterse en líos (más bien es una cultura obsesionada por mantener las formas y por evitar los enfrentamientos; y, si bien es cierto que en ciertos casos eso provoca una tensión subterránea algo molesta, pocas veces llega la sangre al río), hay quien me ha mirado con escepticismo, como diciendo “ya, ya… eso es que has tenido suerte…”. Como si por las infernales carreteras de Death Valley y sus 50 grados a la sombra uno tuviera que encontrarse necesariamente con la familia de mutantes psicopáticos de Las colinas tienen ojos.

19 comentarios:

Picapiedra dijo...

Y no pasa eso también con los jurados de festivales en general? Premián más lo "social" que lo de género, cuando deberían premiar una buena historia.

Sabedenada dijo...

Una buena historia, eso es. Si escribes pensando en "voy a hacer cine social" lo normal es que te salga una patata. Hay que olvidarse un poco del debate sobre los géneros y pensar más en la calidad de la historia que tienes entre manos. ¿Cuál es el género de "Los santos inocentes"? A mí me da lo mismo, el caso es que se trata de un peliculón, y es cine español, una historia 100% española y que no tiene nada que envidiar a películas de otras cinematografías. Para mí ese es el camino: buenas historias, que atrapen, emocionen y no dejen indiferente a nadie.

MerianDenham dijo...

Me parece que todo esto comienza mucho antes... En literatura ha predominado el costumbrismo o el realismo, casi nunca mágico, como en Hispanoamérica. En España nunca ha triunfado una corriente contraria a lo costumbrista, que por contraste deberá ser lo desacostumbrado, lo fantastico, lo épico y grandioso.

Creo que, simplemente, no está en nuestros genes:

Cervantes quemó figurativamente la práctica totalidad de la épica caballeresca(un género) precisamente por NO SER REALISTA y por ello perjudicial para la cordura del lector. E inauguró la Novela Moderna...

Al mismo tiempo, otro genio contemporaneo, pero extranjero, sí podía escribir sobre faunos y hadas en una noche de verano, sin renunciar a contar bajas pasiones de reyes, fragilidades principescas, batallas, y otros lances historicos y realistas.

Mucho mucho antes... Francia tuvo La Chanson de Roland y más tarde el ciclo artúrico compartido con Gran Bretaña, Irlanda a Cuchulain y demás, los eddas escandinavos, etc..... La gran obra épica española es el Cantar de Mio Cid, grandioso, sí, pero realista y mesurado en su reflejo de los hechos. Y eso que nuestra Historia es de las más ricas en hazañas asombrosas, épicas multitudinarias, pasiones ardientes y todo eso, tan poco cotidiano, que hace que los géneros sean géneros.

A mí me da que es cosa genética.

Idgie W. McGregor dijo...

Aich, lo que voy a contar va a sonar a despecho por no haber sido seleccionada, pero allá voy. Colaboro con un compañero en varios proyectos. Tenemos uno en concreto que nos apasiona a ambos (una comedia sin pretensiones, aunque sí algo costumbrista) pero que en su día aparcamos por una comedia romántica (género 100%) que atrajo rápidamente el interés de una productora. Hasta ahí bien.

Nos presentamos con ella a varias subvenciones, aunque por desgracia esta productora quizá no le puso demasiado interés, pues presentó como diez o quince proyectos a la vez (era matemáticamente imposible que salieran todos).

A lo que voy: acaban de decirnos que nuestro proyecto no ha salido. Que vale, que a lo mejor es por la calidad y blablabla (han leído el tratamiento al menos siete personas distintas que se desternillaban de la risa, y hemos trabajado junto a un analista de guiones, en fin, que tampoco íbamos en plan pardillo). Pero es que ninguno de los proyectos que le han seleccionados era de género. Y han sido unos cuantos, vaya.

A lo que quiero llegar es a que veo una disociación muy rara entre las subvenciones públicas y no ya lo que le gusta al público o no, sino lo que quieren las productoras. Luego te encuentras con guionistas que han cobrado 20.000 euros para desarrollar un guión que no interesa a nadie. O con productores metidos en proyectos sólo porque esos han sido los subvencionados, cuando en realidad estaban más interesados en otros.

Alguien me comentaba hace poco una de las soluciones más sensatas a este problema que he escuchado: meter en los jurados no solamente analistas o expertos en escritura dramática, sino a productores que analicen la viabilidad de los proyectos desde el punto de vista comercial y económico.

Aich.

JR dijo...

Una pregunta, por que ignoro la respuesta, no es una pregunta de esas que se de antemano lo que me vas a contestar :) : ¿ sería viable hacer una peli tipo La Jungla de Cristal 4 en nuestro país? Economicamente a cuantos Azules Oscuros Casi Negros equivaldría? no es mucho riesgo?
Es como lo de Alatriste, que los productores dijeron que tenía que durar dos horas maximos y al final tuvieron que contar la historia a toa velocidad.
No crees que el problema es la pasta?

David Muñoz dijo...

JR: Según la Internet Movie Database, La jungla de cristal 4 ha costado 110 millones de dólares. Y Azul oscuro casi negro no sé cuanto costó exactamente, pero supongo que es difícil que pasara de los 3 millones de euros, que no debe ser ni el sueldo de Bruce Willis. Desde luego, como tú dices, uno de los problemas es “la pasta”.

Yokin dijo...

Estoy convencido de que se pueden hacer "Junglas de cristal" en España sin necesidad de gastarse 100 millones... pero voy más allá: ¿algún día se hará un "28 días después" en España? (Y no me vale que Fresnadillo haya dirigido la segunda, jeje)

Quiero decir: pelis frescas, sí, de género, y que no apesten, como bien decís, a "peli española": como la tv, aquí casi todas las pelis tienen esa textura un poco como acartonada, con un montaje vulgar que sí, lo reconozco, me parece LENTO!!!

Pd: no me extraña que Alatriste no cubriera gastos: no quiero ir de listo, pero vaya coñazo de peli, joder... ¿nos salvará el Capitán Trueno? ¿O habrá que apuntar a todo el mundo a un seminario en L.A. tipo "How to make an action movie"?

Metabarón dijo...

Me alegra que se hable del tema: recientemente he estudiado en una escuela de guión y... ¿qué historias escribe la gente?

Inmigrantes buenazo, amas de casa jodidas... es horrible. Igual que el lado oscuro de la fuerza: como estés desprevenido, te contamina y caes en él.

Yo, por mi parte, reivindico el cine fantástico.

¿Cual fue el último filme que dio el pelotazo hecho en España?

"El laberinto del fauno".

¿Y Fresnadillo? ¡Zombis!

Pero no. Aquí, erre que erre: cine "realista" que cuesta 4 euros y nadie ve.

Personalmente, yo abogo por la opción de hacer menos cine pero más caro. Que las películas estén más acabadas y sean más.. "industriales".

Dvd dijo...

Doy fe. Como los notarios.
Fui uno de los susodichos aspirantes a (conservadores) guionistas del master.
Ciertamente, nunca me hubiera visto a mí mismo escribiendo una comedia sobre ángeles custodios (el proyecto que finalmente salió). Ahora puedo decir que me alegro tremendamente de que tiraras de nosotros para hacerlo, porque aprendimos muuuucho y encima nos lo pasamos teta.
Felices nosotros, que creíamos que estabamos dando espaldarazo a la tan comentada falta de originalidad del cine español... Bueno, pues hoy me he enterado de que están rodando una peli titulada "Angeles S.A", de muy muy muy parecido argumento. Y con la niña de "antes muerta que sencilla" para más coñita del destino.
Señores, no se trata de géneros, sino de historias, de verdad. Contemos historias con verdad incluida de serie y olvidémonos de tanto etiqueteo. Si el público español considera mediocre el cine patrio, es porque en un elevado porcentaje se producen bodrios. Costumbrismo social aparte.

David Muñoz dijo...

DVD: Me alegro de que disfrutarais escribiendo la historia de los ángeles custodios. Yo también lo pasé muy bien discutiéndola con vosotros. Lo de “Ángeles S.A”. es algo que ocurre muy a menudo. Al menos a mi me ha pasado mucho. Por Ej. yo me enteré ayer mismo de que Alex de la Iglesia está trabajando en una sitcom basada en una idea parecidísima a una que empecé a desarrollar con otros guionistas hace unas semanas. Obviamente, hemos aparcado el proyecto. Es algo que fastidia, pero resulta inevitable, con tantos guionistas (¿cientos? ¿miles?) devanándose los sesos para encontrar nuevos conceptos que vender a los productores. No solo hay que tener buenas ideas, sino que hay que tenerlas primero.

METABARÓN: En la lista de películas españolas más taquilleras hay de todo. Desde costumbrismo a fantástico, pasando por comedias negras y drama. Respecto a lo de que se produzcan menos películas pero más caras… pues eso es algo que no se puede (ni debe) regular. Las productoras son empresas privadas que tienen derecho a hacer lo que les de la gana con su dinero, y si quieren producir diez películas más baratas en vez de cinco caras… ¿quién se lo va a impedir? Quizá lo que les interesa es eso y no jugárselo todo a una sola carta. Aunque muchas televisiones lo que preferirían es precisamente eso: invertir todo el dinero que por ley tienen que gastar en cine en grandes proyectos tipo “El laberinto…”, o “Alatriste” que tienen una mínima repercusión garantizada. Cosa que la verdad no me parece muy atrayente, especialmente como guionista y aspirante a director. Ni tampoco bueno para nuestra industria. ¿Si solo se ruedan proyectos que tienen garantizado el éxito, de dónde va a salir los nuevos Amenábar? ¿Es que sólo van a poder rodar los grandes directores? Es un panorama que no resulta muy estimulante, ni como profesional ni como espectador. Además es muy probable (como en cierta manera ha ocurrido con el proyecto de Woody Allen) que, de tirar por ahí, para muchos ser productor en España acabara consistiendo en facilitar que directores norteamericanos, franceses, etc. rueden aquí películas que luego llegarán a los cines con la etiqueta de “españolas”, cuando realmente no lo son. Puede ser que acabáramos convertidos en una especie de gran empresa de servicios, pero al servicio de creatividades ajenas.

JR dijo...

Tienes razón David, nunca lo había visto de ese punto de vista, pero es lo que pasaría.
Es como lo del Reino de los Cielos, sacando pecho en la gala de los Goya porque la taquilla de cine español habia subido y miras las estadisticas y te das cuenta de que lo ha hecho gracias a una peli donde elunico español era un señor que tiraba de un burro

Metabarón dijo...

Pues tiene usted razón, caballero. Lo que pasa es que estoy de un talibán fílmico que... Probablemente me expresé con excesiva efusividad.

Eso sí... ¿es cierto eso que he oído de que se producen tantos filmes de cineastas jóvenes y prometedores porque resulta más sencillo conseguir que se subvencione una "opera prima"?

Ahí dejo la pregunta.

David Muñoz dijo...

Sé que hace un tiempo existían esas ayudas, pero ahora mismo no tengo claro que se sigan dando (aunque me parece que sí). De todas maneras, el dinero del ministerio está lejos de cubrir el presupuesto de una película y conozco a más de un productor de largometrajes de primeros directores que se ha arruinado.

Metabarón dijo...

OK. Gracias por la aclaración.

gerard freixes dijo...

MerianDenham, lo de que España es costumbrista por genetica es una tontería que llevo oyendo desde hace tiempo.
Para empezar, Cervantes se cargará la cavallería, peró no lo hace desde el costumbrismo, sinó desde la parodia (como lo hace Woody Allen en "sueños de un seductor" por decir algo)y, por tanto, es de genero. De hecho, la parodia en España ha lelgado a tal nivel que tiene incluso un estilo propio, el esperpento, un genero en sí mismo.
¿Que Shakespeare escribió fantasía? también lo hace Bequer cuando escribe las Leyendas, o el final de Don Juan, lleno de fantasmas o las pinturas de Goya, realistas pero. E incluso, las novelas de caballerias que critica Cervantes también son de autores españoles y la epoca és fecunda.
Podemos afirmar eso sí, que en tiempos de dictadura se instaurase un cine que pretenía ejemplificar y ofrecer modelos de comportamiento y que de eso aún sufrimos.

Aún así, por citar de botepronto a españoles alejados de el "costumbrismo " español en cine:
Buñuel,
Paul Naschy,
Edgar Neville,
Juan Piquer Simon,
Isasi Isasmendi,
Jesus Franco,
Zulueta
Gonzalo Suarez
Narciso Ibañez (Menta y Serrador)
José María Elorrieta
José Antonio de la Loma
y algunos quese mueven entre dos aguas como :
Antonio Mercero (la cabina),Bigas Luna ( Angustia),Borau (Matar a B), Fernando Colomo (el caballero del dragon), Garci (Historias del otro lado),Fernando Trueba (el sueño del mono loco)
además de un largo etcetera en el que se incluyen los recientes directores que todos tennemos en la cabeza y un montón de anonimos que se dedicaron a hacer Spaghetti Westerns, espionaje Bondiano, tarzanes, terror y lo que fuese (muchas de las de Bud Spencer y Terence Hill son integramente españolas).

Que no os confunda Cine de Barrio, en españa se han tocado muchos generos, aunque quieran que se olvide.

verónica dijo...

Ya que has mencionado eso de que nos cuesta imaginar una historia norteamericana en nuestras calles, diré que comparto esa opinión, pero también me he dado cuenta de que el problema es mucho más profundo y que faltan dos cosas muy importantes: que los guionistas dejen de escribir como "españoles" y que los actores dejen de actuar como "españoles", que esa es otra, porque ¿de qué sirve lo primero si luego falla lo segundo?
Y con lo de que el problema es mucho más profundo me refiero a que creo que es una carga psicológica más que otra cosa (como tú también has mencionado), ya que hay muchas grandes películas que transcurren simplemente dentro de una casa o un escenario, ni siquiera hace falta una localización geográfica definida, como es el caso de muchas películas de Woody Allen, Bergman, Chaplin o muchísimos peliculones más... ¿cuál es el problema ahí entonces? si no influye que sólo haya escenarios interiores para que una historia sea buena, ¿por qué aún así no nos libramos de la "vergüenza española"? Creo que faltan diálogos inteligentes.

Miss Julie dijo...

Pues mira David, creo que -para mí- has dado con la clave: "Me gustaría aclarar que por mí pueden escribir esa historia o cualquier otra (yo también he escrito – y por iniciativa propia- guiones de temática social y/o costumbrista). Pero lo importante es que lo hagan porque realmente les apetece escribirla". Conozco buenos guionistas que son muy, pero que muy capaces de escribir buenos guiones, saben todo lo que hay que saber sobre cómo, cuando, dónde, por qué del plot, los 3 actos, se saben de memoria a McKee, a Field, a Seeger, a Goldman, hacen montones de cursos, cursillos, Masters y tal pero NO TIENEN NADA QUE REALMENTE DESEEN CONTAR CON TODAS SUS GANAS. Una vez más ha dado en el clavo. Saludos man.

PERMITEME UNA PREGUNTITA PARA VERÓNICA QUE TE HA DEJADO UN COMENTARIO, HE ENTRADO EN SU BLOG Y TIENE CERRADA ESA POSIBILIDAD: ¿Puedes vivir de lo que escribes? (Tal vez parezca indiscreta, pero con no contestar, resuelto)

verónica dijo...

Buenas, Julie. Pues en cierto modo vivo de la escritura porque trabajo en un periódico, jeje. Pero no, aún no vivo de lo que escribo, en ello estoy trabajando.

MerianDenham dijo...

Agredezco tus correcciones, gerard freixes.

Sí, efectivamente, la hipótesis genética para explicar la preferencia por lo costumbrista-realista entre los creadores patrios es un tontería. No pretendía con ello, creo que también lo ves, una explicación literal. Eso no se transmite en los genes.

Por otra parte, tampoco he afirmado que en España no se hayan tocado otros géneros, ni que no encontremos excelsos ejemplos de escritores y cineastas (y narradores de tebeos) con una vertiente total o parcialmente fantástica, aventurera o épica, alejada de la mesa camilla y el brasero.

Así que mantengo mi opinión, aclarados los matices: “En (nuestra) literatura ha predominado el costumbrismo o el realismo. En España nunca ha triunfado una corriente contraria a lo costumbrista, que por contraste deberá ser lo desacostumbrado, lo fantástico, lo épico y grandioso.” No pretendo olvidar tendencias distintas… Sólo quiero señalar que lo mayoritario ha sido el realismo o el localismo inmediato.

Más ejemplos: La zarzuela frente a la ópera. En el teatro cantado español simplemente no hay walkirias ni dragones ni lances en general parecidos. Obviamente, ello no disminuye su encanto, pero es indicativo de una preferencia española por lo cercano y cotidiano.

Mi contraposición de Cervantes y Shakespeare la incluyo, en este contexto, como ejemplificadora de esa preferencia. Además de no sugerir que El Quijote sea costumbrista, lo que he escrito es que la quema selectiva de libros de caballería (muchos hispanos) es justificada por el autor aduciendo su carácter perturbador de la cordura, su puerilidad como género literario (“Cervantes quemó figurativamente la práctica totalidad de la épica caballeresca ( un género) precisamente por NO SER REALISTA”). Al mismo tiempo, el otro gran literato coetáneo, heredero de otra corriente cultural, no tiene esa prevención hacia lo irreal y fantasioso.

No creo que sea descabellado afirmar que la escasez de géneros épicos o fantásticos en el cine español sea una constante cultural rastreable en la globalidad de la literatura española más antigua y en la crítica que la ha sustentado y analizado. Que, aparte de otras consideraciones más actuales, la cosa viene de lejos.