18.11.07

El artículo de John August.

Este es la traducción al castellano del artículo de John August que enlacé el otro día. La traducción no es mía, sino de ifrit, un lector de este blog. Así que, muchísimas gracias, ifrit. Por problemas de espacio he tenido que acortarlo ligeramente, pero aún así espero que siga siendo igual de interesante. Que lo disfrutéis.

¿Por qué los guionistas reciben derechos residuales?

Mi artículo Pencils Down recibió muchos enlaces, lo que trajo hasta mi página a muchos lectores nuevos. La mayoría sabían poco sobre escribir guiones o sobre la industria del entretenimiento, así que no es una sorpresa que el concepto de derechos residuales les resultara, francamente, extraño.
Mi amigo Jeff a menudo bromea (sólo medio en broma, creo) sobre que le gustaría recibir derechos residuales de las hojas de cálculo que hizo en 2003. Está articulando una frustración muy familiar: ¿Por qué deben los guionistas recibir dinero extra años después de acabar su trabajo? Después de todo, los fontaneros no reciben derechos residuales. Ni los profesores, secretarias o chóferes.

(…)

Analogías estándar

Pongamos que eres un letrista de Nashville. Escribes una canción que graba Carrie Underwood y llega al número uno. Recibes derechos de autor por la canción: álbumes vendidos, emisión por radio, la típica versión navideña de Muzak. Una canción de éxito se merece un montón de dinero. Una canción de éxito moderado se merece una cantidad de dinero moderada.
O pongamos que eres un novelista. Eres John Grisham y escribes un thriller legal que la mitad de la gente de un vuelo cualquiera está leyendo. Recibes derechos de autor por cada libro vendido. Como una canción de éxito, un best-seller merece un montón de dinero. Un libro que no vende tan bien hace que el autor gane menos.
En ambos ejemplos la manera de ganar dinero para el artista no es necesariamente directa (escribiendo el libro o la canción) sino a lo largo de los años. Estos trabajos creativos son anualidades que siguen generando dinero, tanto para el escritor como para el editor. Cada año se venden copias. Cada año el escritor y el editor reciben dinero.
Haré una pausa aquí para decir que si no crees que los letristas o los novelistas merecen derechos de autor, apaga y vámonos. Para los demás diré que hablo desde el convencimiento de que un creador (p. Ej. un compositor, un novelista) tiene derecho a llevarse beneficios del éxito de su trabajo. Si no estás de acuerdo -si piensas que una vez que el editor extiende un cheque está todo dicho- gracias por haber leído hasta aquí. Hemos acabado.
Si sigues conmigo, hagamos algunas hipótesis. ¿Qué pasaría si los letristas y los novelistas no recibieran derechos de autor?
Sería mucho más difícil hacer carrera en cualquiera de ambas disciplinas.
La mayoría de las canciones no llegan a ser éxitos. Muchas novelas no llegan a ser best-sellers. Los letristas y novelistas sólo crean trabajos nuevos que generan dinero cada tantos años. Los derechos de autor son los que pagan los recibos mientras tanto. Sin los derechos de autor muy poca gente podría permitirse el lujo de escribir canciones o libros para vivir. Estos trabajos se convertirían en aficiones para ricos o patrocinados de los ricos (de hecho, la literatura occidental ha sido escrita en su mayor parte por gente que podía permitirse escribir).

Los derechos de autor permiten que exista la clase media.

Los editores no están interesados en financiar el sueño americano, sino que simplemente quieren libros y canciones para vender al mundo. Tienen un directo y nada altruista interés en mantener los derechos de autor funcionando.

Los derechos de autor favorecen un mayor fondo de talentos.

Sin los derechos de autor habría muy poca gente que pudiera mantener una carrera de letrista o novelista. Habría pocas canciones y libros para publicar. Lo que más le interesa a la industria es mantener a los escritores escribiendo, generando nuevos trabajos para hacer ganar dinero a los editores.

Los derechos residuales son derechos de autor con una salsa especial

Escribir un guión se parece mucho a escribir una canción o una novela. El guionista se devana los sesos para componer una perfecta combinación de frescura y familiaridad, que con un poco de suerte conectará con una parte importante del público previsto. Al igual que las canciones y los libros, muchos guiones no dan un centavo a sus creadores. Libros que permanecen sin editarse, canciones que no se graban, guiones que se quedan sin producir, encerrados para siempre en Courier tamaño 12.
Pero unos pocos lo consiguen. Unos pocos llegan a ser películas.
Y en el proceso de convertir las palabras escritas en entretenimiento rodado se hace algún que otro truco de manos legal. Voy a simplificarlo mucho para hacerlo entendible, pero la versión larga, la más exacta, coincide en la forma con lo que voy a explicar.
Ya escribas una canción, un libro o un guión, estás protegido por el copyright (derecho de copia). Incluso más, tu reconocimiento como Autor del trabajo, que tiene sus importantes implicaciones (pero tremendamente complicadas) en leyes internacionales, incluyendo ciertos derechos creativos inalienables. Cuando los estudios de cine leen tu guión y deciden que les gustaría convertirlo en una película se encuentran con algunas pegas. Dos ejemplos:

1. Como Autor y poseedor del copyright, tienes el control sobre la posibilidad de hacer obras derivadas, como una película. O una secuela. O un videojuego.
2. Alguno de tus derechos creativos inalienables como Autor (p. Ej: “nadie puede mutilar o distorsionar la obra de forma que perjudique el honor o la reputación del autor”) son potenciales pesadillas para una empresa que se va a gastar 100 millones de dólares en una película de distribución mundial.

Así que se llegó a un acuerdo.
Los guionistas venderían la “autoría” de sus guiones a los estudios, y permitirían que se les clasificara como empleados. Los trabajos originales se convertirían en trabajos hechos por encargo.
A cambio los guionistas recibirían una gran cantidad de beneficios y coberturas del Writers Guild of America (el WGA), que es un sindicato que sólo puede representar a empleados.
El WGA también cobraría los derechos de autor en nombre de los guionistas. Los derechos de autor se pasaron a llamar “derechos residuales” ya que sólo los “autores” pueden cobrar derechos de autor.
Si esto te parece una chapuza no eres el único. Es torpe, incompetente y raro. No se parece en nada a lo que sucede con los escritores, incluso pensando que guionizar y escribir libros son parientes cercanos.
He descrito el proceso en el supuesto de un guionista trabajando en su propio guión original, pero básicamente se realiza el mismo proceso en las adaptaciones o en los programas de televisión. Los guionistas de plantilla firman contratos que realizan llaves de judo legales que hacen sus palabras propiedad de la empresa.
A cambio, para una mayor garantía de pago (“mínimos”), los derechos residuales no se acumulan en la primera ventana de exhibición del trabajo (estreno en cines para una película, primera emisión para un programa de televisión), sino bastante tiempo después, sobre todo cuando sale en vídeo.
De todo esto va la presente huelga del WGA: las tasas de derechos residuales para vídeo y especialmente para trabajos distribuidos a través de Internet.
Os habréis dado cuenta de que los estudios no hablan de eliminar todos los derechos residuales. Incluso en una de sus primeras propuestas para “beneficios basados en derechos residuales” reconocían que los guionistas eran los propietarios de los mismos. Sin algunos de los tipos de derechos residuales la farsa de la transferencia de autoría dejaría de ser beneficiosa para ambas partes.
Aun diría más, sospecho que los sabios miembros de la industria del entretenimiento se han dado cuenta de algo que los editores hace tiempo que entendieron: te interesa tener muchos guionistas a mano. Nunca sabes quien va a crear el próximo Mujeres Desesperadas.
Los derechos residuales son como los fondos de investigación y desarrollo para la industria.

¿Por qué no se reciben derechos residuales por las viejas hojas de cálculo?

Volviendo a mi amigo Jeff veamos por que las hojas de cálculo que hizo en 2003 no generan derechos residuales.
Cuando las hizo para su jefe él era un empleado de la empresa. Con el copyright en la mano lo único que hizo para ellos fue un trabajo por encargo. Es de ellos sin ningún tipo de duda.
Cuando un guionista escribe un guión transfiere todos los derechos de autoría a la compañía. A cambio de estos derechos creativos y legales el guionista recibe un anticipo y derechos de autor (los llamados derechos residuales).
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¿Por qué los técnicos de iluminación no reciben derechos residuales?

Mientras el proceso de hacer una película empieza con el guionista acaba implicando a docenas –a veces cientos– de profesionales, desde maquinistas a técnicos de iluminación, de directores artísticos a conductores de camión. La mayoría de la gente que trabaja en una película no recibe derechos residuales. ¿Es esto justo? Después de todo, esta gente trabaja durante horas, a veces en condiciones realmente difíciles, y hacen una gran contribución a la película acabada. ¿Por qué no reciben derechos residuales?
Porque los derechos residuales son derechos de autor que se pagan al autor. No son una paga extra. Son una garantía de pago para el guionista a cambio de entregar el copyright y sus derechos sobre la autoría.
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¿Cómo explicarle esto a tu colega Brooks?

Un resumen, en caso de que necesites explicárselo a tu amigo que culpa a los “avaros guionistas” de que The Daily Show sea una reposición:
• Los escritores reciben derechos de autor: de los libros, de las canciones, de los trabajos literarios.
• Por razones legales los estudios quieren ser considerados como el “autor” de una película. Así que los guionistas transfieren la “autoría” a los estudios a cambio de un puñado de derechos y derechos residuales.
• Los estudios y el WGA no se ponen de acuerdo sobre los porcentajes que son justos para los trabajos distribuidos en Internet.
• Desde que Internet está sustituyendo a los DVDs un mal porcentaje sería sinónimo de un recorte en los pagos para los guionistas.
• Por eso hay una huelga.

Gracias por leerlo. Siéntete libre de distribuirlo.

2 comentarios:

Miss Julie dijo...

Gracias a tí por dejárnoslo leer. Un abrazo ¿nos veremos el sábado en el Doré?

David Muñoz dijo...

Allí estaré, claro.