6.7.09

Alien Raiders


Los aficionados al fantástico, la ciencia ficción y el terror (y sus múltiples combinaciones) nos tragamos muchos bodrios que no llegan a estrenarse en los cines y son editados directamente en DVD. Pero de vez en cuando surge alguna sorpresa agradable. La última ha sido Alien Raiders, una película bastante modesta, pero con buena factura, bien escrita, bien contada y bien interpretada por actores en su mayoría desconocidos, salvo por dos o tres caras que se han hecho relativamente populares por sus apariciones en series como Prison Break o 24.
La premisa es muy sencilla: una banda de ladrones asalta un supermercado cuando éste acaba de cerrar, pero pronto descubrimos que en realidad no son unos ladrones sino un grupo de científicos que, sin el respaldo del gobierno (no son precisamente los “hombres de negro”), se dedican a localizar y a ejecutar a alienígenas que han “poseído” a seres humanos. Sí, todo suena a (más o menos) ya visto. Y es cierto que Alien Raiders sigue paso a paso la estructura clásica de películas de este tipo. En ese sentido, no hay demasiadas sorpresas. Los científicos van muriendo poco a poco (así como los clientes que aún no se habían marchado y los pobres currantes del supermercado) mientras intentan detectar a los aliens, llega la policía y rodea el local, comienza una negociación, uno de los “bichos” resulta ser más poderoso de lo esperado, etc. Y en cuanto a los personajes, no faltan el rehén nervioso, el asaltante chuleta o el policía lerdo. En Internet hay quien la describe como un cruce entre La niebla, La cosa, Alien y Asalto a la comisaría del distrito 13. Pero aún así, se ve con interés y tiene un par de ideas sugerentes (como los telépatas yonquies). O sea, que sin ser un peliculón, es una manera bastante entretenida de pasar hora y media. Ah, aunque el título, que suena algo casposote, pueda sugerir otra cosa, no es –ni de lejos- una comedia. Lo cuál no quiere decir que no tenga algún momentillo divertido. Y respecto a las similitudes con las películas que he citado antes, la verdad es que son casi inevitables. Pues claro que la acción ocurre en un supermercado, como en La niebla. Era eso, o no sé… un centro comercial quizá. Porque una de las primeras preguntas que te haces siempre cuando empiezas a pensar en una película de este estilo es: ¿puedo ubicar la mayor parte de la historia en una sola localización? Si la respuesta es afirmativa, es probable que, manteniendo la ambición a raya y olvidándote de querer dar espectáculo (o dando solo un poquito, casi al final, para acabar en alto), consigas escribir un guión que pueda rodarse en las cuatro o cinco semanas de rigor -y salvo excepciones, en digital, por supuesto- y con un presupuesto que, al menos en España, no suele pasar del millón y medio de euros o los dos millones (para que os hagáis una idea, Transformers 2 ha costado unos 150 millones de euros). Y realmente no hay tantos sitios baratos (¡un portaviones no vale, por Ej.!; cuanto más sencillo sea el decorado mejor, y mejor aún si es una localización real) donde poder rodar una historia de esas características. De ahí que haya tantas películas que suceden en un edificio (como Rec), tiendas de carretera o gasolineras (como la también reciente y bastante interesante Splinter), o… en una casa, como Los otros o la que acabo de escribir yo para Filmax (una película de exorcismos sin título definitivo aún que empezará a rodarse a finales de Agosto y que dirigirá Luis de la Madrid). Afortunadamente la unidad espacial, y a veces también la temporal, suele sentarle bien a este tipo de historias.
De todas maneras, no estaría mal que se estrenaran más largometrajes de género cuya única limitación fuera la imaginación de sus creadores, pero me temo que o cambian mucho las cosas o seguirán llegando como hasta ahora, con cuentagotas. Por cada Sunshine o cada Constantine seguirá habiendo cincuenta “Recs”, y lo malo es que la mayoría no serán ni la mitad de interesantes que la estupenda película de Jaume Balagueró y Paco Plaza (que supieron muy bien hacer de la necesidad virtud; en ningún momento echabas en falta un presupuesto mayor).
De todas maneras, como a estas alturas ya he renunciado a intentar curarme de mi adicción (especialmente a los monstruos y los extraterrestres) yo al menos seguiré viendo las que pueda, deseando que, como en esta ocasión, al menos pueda pasar un rato entretenido viendo en acción a criaturas de otros mundos (bueno, o más que viendo, imaginando, porque la mayor parte de las veces tienes que parar la imagen para poder verlas; los cortes de dos segundos y la iluminación tenebrosa que no te permiten notar si el maquillaje y los efectos especiales son de baratillo, a veces ponen bastante difícil saber de qué tipo de criaturas se trata exactamente…).

Lo olvidaba. Además, Alien Raiders puede encontrarse a un precio muy razonable: entre 7 y 10 euros, dependiendo de la tienda. Y los extras del DVD no están mal (sobre todo las entrevistas en vídeo con un par de personajes explicando más cosas sobre los alienígenas). Vamos, que nadie puede decir en este caso que va a descargarla en vez de comprarla porque le parece demasiado cara. Aunque en realidad no sé si esa queja tiene sentido alguna vez, teniendo en cuenta lo que cuesta ya cualquier otra cosa.

Y cómo se nota que acabo de entregar la última versión del guión de Filmax. De pronto tengo tiempo para escribir entradas largas en el blog y todo…