24.11.09

Quémalo

No rociarías con gasolina las paredes de tu casa para luego arrojar unas cuantas cerillas mientras sales andando por la puerta. En la vida real, este tipo de destrucción intencionada constituye un crimen.
En la ficción, es crucial.
Como guionista, necesitas quemar casas. Necesitas obligar a los personajes a que dejen los lugares en los que se sienten seguros para que salgan al mundo grande y peligroso, y asegurarte de que nunca vuelvan. Vale, su objetivo declarado puede ser ir a casa, pero tu trabajo es asegurarte de que allá donde acaben sea un lugar nuevo y diferente.
Los guionistas tendemos a la benevolencia. Amamos a nuestros personajes, y queremos que les vaya bien. Así que puede ser duro aceptar que lo que nuestro héroe necesita realmente es que se lo quiten todo, ya sea por culpa de un incendio, de una inundación, de un divorcio o de una revuelta zombie.
No importa la historia, ni el género, necesitamos encontrar maneras de despojar a los personajes de sus burbujas aislantes de normalidad.
El incendio (u otra catástrofe) es a menudo el detonante de la historia, poniendo en marcha las ruedas del argumento. En The House Bunny, el personaje de Anna Faris es expulsada de la Mansión Playboy en la página 10. En Gladiator, la familia de Russell Crowe es asesinada.
Igual de a menudo, El Incendio indica el final del primer acto. En La guerra de las galaxias, Luke vuelve a casa para descubrir que su tío y su tía están muertos. En Cómo eliminar a su jefe, el trío de secretarias ha raptado a su jefe sin querer. No hay manera de conseguir que las cosas vuelvan a ser como eran.
Pero El Fuego puede funcionar igual de bien más tarde, quemando puentes que los personajes acaban de cruzar. (…) Es fácil pensar en docenas de grandes películas que nunca llegan a quemar la casa. Pero el mejor ejercicio es echar un vistazo a tus propios guiones y preguntar: a) ¿qué podría quemar?, y b) ¿por qué no le he pegado fuego?

El guionista John August. El texto completo en inglés, aquí (y perdonad por los posibles errores de mi traducción).