6.1.11

Resultados

“La posesión de Emma Evans” ha sido la novena película más vista en los cines de España durante el pasado fin de semana y la segunda más vista entre las que se estrenaron entonces. La otra ha sido “The Tourist”. Y, aunque en Cine por la Red calificaban dicha posición como “mediocre”, el resultado ha superado las expectativas de los productores. No está nada mal que una película de terror de presupuesto minúsculo estrenada en Navidad junto a un blockbuster como la película protagonizada por Angelina Jolie y Johnny Depp y los habituales largos de animación para público infantil (encima ahora en 3D, con entradas más caras que las normales), haga casi 400.000 euros durante su primer fin de semana.
Por otro lado, las críticas que he leído (que no han sido muchas; cada vez les presto menos atención) han sido regulares tirando a malas. No le veo sentido a enredarme aquí demasiado contra argumentado algunas de las opiniones que me he encontrado, aunque sí que me llama bastante la atención el odio que generan las películas dirigidas claramente al público adolescente de ahora. Por Ej., Fausto Fernandez remata su crítica en la página web de la revista Fotogramas de la siguiente manera: “(…) un personaje más plano que las niñas de “Blog”, y aunque a veces podría dar la sensación de que es una secundaria de “La pecera de Eva”, la verdad es que ella es lo único turbador y demoníacamente salvable de una película que acaso pase a la historia como el primer título terrorífico de la Generación Ni-Ni”. Si no fuera por el desprecio con el que lo dice, casi sería un halago. Porque precisamente ese es el tipo de película que hemos querido hacer, un retrato honesto (y desde la empatía) de una adolescente de la Generación Ni-Ni. Y teniendo en cuenta que tanto el director como yo ya tenemos unos añitos, si hemos conseguido que las adolescentes de la película suenen a protagonistas de “un reality pedagógico de Cuatro” (como también se dice en la misma crítica) la verdad es que es una razón para sentirnos satisfechos. Uno de mis miedos al empezar a escribir el guión era precisamente acabar escribiendo diálogos que no parecieran creíbles dichos por una adolescente de ahora.
Y es que, desde el principio, “La posesión de Emma Evans” pretendió ser el equivalente fílmico de una novela para adolescentes (o más bien esto que los americanos llaman YA novels; YA por “Young Adult”, que abarcan un espectro de edad algo más amplio, tanto por arriba como por abajo, de lo que entendemos comúnmente en España cuando hablamos de este tipo de libros). En ningún momento pretendimos tener entre manos una historia de exorcismos especialmente innovadora (aunque sí que creo que el giro final es una relativa novedad en este subgénero). Lo que contamos solo funciona si entiendes a Emma, si estás con ella. Y sí te parece una imbécil sin interés alguno –como según parece opinan muchos críticos tanto de ella como de toda su generación-, no hay nada que hacer. Ah, tampoco quiero decir que para disfrutar con la película haya que tener quince años. Como las buenas novelas de este tipo, que pueden leerse a cualquier edad, espero que cualquier espectador desprejuiciado también pueda pasar un buen rato con ella.
Al final me estoy enrollando más de lo que creía que iba a hacerlo, pero para terminar este repaso a las críticas de la película, me gustaría comentar otro par de cosas. La primera, que hay que ver el daño que ha hecho la teoría del autor. Son muchos los críticos que se han enfrentado “La posesión...” de acuerdo a la idea que se hicieron de su director, Manu Carballo (quien desde mi punto de vista ha hecho un trabajo magnífico) tras ver su primera película, “El último justo” y le adjudican cierta tibieza a la hora de tratar lo fantástico. Más o menos vienen a calificarle de “falso director de fantástico que no abraza el género sino que lo usa para contar otras cosas”. Cuando no es ni mucho menos así. Para empezar, tanto él como yo somos dos frikis de los fantástico que adoramos el género. Además, Manu se incorporó a la película a pocos meses de comenzar el rodaje, y se encontró con un proceso de desarrollo muy avanzado en el que ya hacía tiempo que se había decidido el tipo de película que se quería y se podía hacer (no sé si fue en la primera reunión con el primer director cuando vimos claro que de entre todas las posibles películas de exorcismos que podían rodarse –pues ese era el encargo de Filmax: una película de exorcismos-, por cuestiones presupuestarias en la nuestra no iba a haber lugar para el espectáculo sobrenatural e íbamos a tener que potenciar los componentes dramáticos, y esforzarnos mucho para contar una historia interesante durante 90 minutos en prácticamente una sola localización que no pareciera un “Rec” de segunda). Pero nada, los críticos ya han colocado a Manu en su casilla. 
En fin… De todas maneras, ya os digo que nosotros estamos bastante satisfechos con “La posesión…”, tanto con la película en sí como con cómo está funcionando en la taquilla española e internacionalmente. Ahora solo espero que poco a poco vaya encontrando su público.