7.2.11

De Hernán Migoya

Manifiesto en Apoyo a Nacho Vigalondo

Los abajo firmantes queremos expresar nuestra indignación y repudio al artificial escándalo mediático tejido contra el cineasta cántabro Nacho Vigalondo respecto a un chiste supuestamente antisemita o negacionista transmitido en la red social Twitter. Del mismo modo, deseamos mostrar nuestro apoyo solidario a Vigalondo frente a las desmesuradas consecuencias profesionales y personales que tal distorsión mediática le han reportado.

Dicha manipulación mediática ha supuesto para Vigalondo el cierre del blog que mantenía para la versión digital de El País, así como el cese en la difusión de la campaña de publicidad que había realizado para la edición en iPad del mismo periódico.

Por tanto:

1. Nos parece tendencioso el acoso de que ha sido objeto Vigalondo por parte de varios medios de comunicación, así como el intento de dañar a toda costa su imagen pública, y lamentamos por considerarla injusta la decisión de sus empleadores de tomar medidas tan drásticas, en vez de intentar explicar qué ha sucedido y por qué. Sucumbir a las presiones de la competencia ha llevado a una serie de decisiones desafortunadas por parte de El País.

2. Es indignante ver cómo se ha usado la tergiversación para entablar una batalla mediática evidentemente interesada (y de un amarillismo deleznable), donde se ha enjuiciado moralmente a Vigalondo sin reproducir el contexto inicial de su chiste.

3. Se ha argumentado que el chiste no tiene gracia, que sobre ciertas cosas no se bromea. Un chiste sólo funciona dentro de un contexto, y aquí ese contexto era negar una serie de verdades innegables. Por supuesto, los medios interesados lo sacaron de ese contexto para que no funcionara como chiste, sino como supuesta declaración de intenciones.

4. La lista de artistas internacionalmente consagrados con un sentido del humor similar al de Vigalondo es larga. Cabe preguntarse qué sería de la vida cultural de este país si hiciéramos lo mismo que se le ha hecho a Vigalondo con todos los artistas que han satirizado o parodiado el Holocausto: desde el director judío Ernst Lubistch definiendo en la voz de un alto mando nazi qué es un campo de concentración (“We do the concentrating and the Poles do the camping”) hasta el también judío Woody Allen afirmando que cada vez que escucha a Wagner le dan ganas de invadir Polonia. En cualquier caso, manifestamos nuestra disconformidad con una policía moral que decida en todo momento de qué nos podemos reír y de qué no.

5. El objetivo último de este comunicado es abogar por que Nacho Vigalondo pueda seguir desempeñando su carrera como cineasta de la misma manera que lo ha hecho hasta ahora, sin represalias ni listas negras reminiscentes de indeseables tiempos pasados.
El historial cinematográfico y profesional de Nacho Vigalondo es impecable, pleno de éxitos de crítica y público, en España y en el extranjero. No podemos permitir que juicios interesados por parte de los medios de comunicación impidan el normal desarrollo de su fructífera carrera.