23.1.12

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De la misma entrevista de la revista Empire:

CRONENBERG: (…) En realidad no estoy haciendo nada muy distinto de lo que hacía Freud. Él decía que estas cosas importan y que resulta que son la esencia de lo que somos, de ser humanos. Y aunque parezca ridículo, parecemos estar bastante obsesionados con estos orificios nuestros y controlados por ellos: los órganos sexuales y orales, comer, defecar y todo eso. Este punto de vista parecía ridículo, o incluso repugnante. Pero luego se probó que tenía razón. (…) el cuerpo es lo que somos. Esa es la primacía del cuerpo humano. Es el hecho determinante de la existencia humana.

EMPIRE: Para mucha gente, decir eso es algo revolucionario. Para empezar, descarta el alma y Dios…

CRONENBERG: Sí. Si eliminas la otra vida y Dios, has eliminado mucho de lo que en muchos seres humanos creen y de lo que piensan que es la vida. Así que sí, en cierta manera es revolucionario. (…) Es extraño que haya tan poca gente que en realidad viva sus vidas teniéndolo en cuenta. Aunque quizá mucha gente consigue convencerse a si misma de que están pasando otras cosas.

EMPIRE: Pero en muchas de tus películas, hay transformaciones en algo, algo diferente y quizá mejor.  No es exactamente religioso sino pseudo religioso, como el Niño Estelar al final de 2001

CRONENBERG: Yo no lo creo así. Mira, digamos que eres un ateo y que crees que el cuerpo humano es todo lo que hay. Bueno, incluso en una vida humana normal ves grandes transformaciones. Cualquiera que tenga un hijo, es increíble lo que ves. Y entonces llegas a una cierta edad y dices “Ni siquiera reconozco a la persona que era yo. ¿Y cuál es la conexión entre mí y esa persona de hace 20 años, o hace 30 años, o de cuando era un niño?”. Así que en realidad se trata de discutir la vida humana tal como es realmente vivida. No es más que eso. Y llegados a ese punto diría que en realidad no es religiosa en absoluto. En realidad es una reflexión sobre la condición humana. Si vives lo bastante puedes decir “Me he transformado de niño a adulto”. Pero incluso más allá, de un adulto a otro adulto a otro. (…)

EMPIRE: ¿Así que La mosca trata del envejecimiento tanto como de la enfermedad?

CRONENBERG: Sí. (…) está la enfermedad universal, que es la edad. Y eso no es una enfermedad. Pero es inevitable para todo el mundo. (…)

EMPIRE: Aún así, Seth Brundle se transforma en algo que es más que humano. Como Max Renn en Videodrome, “Larga vida a la nueva carne”…

CRONENBERG: ¿Pero nunca has visto a alguien a quien no has visto en varios años y te quedas “Dios mío, que pinta tan horrible tiene. Está gordo y viejo y arrugado. Senil, casi una criatura, un monstruo?” La mosca es una exageración de esa realidad, es una metáfora. No es literal. (…) Incluso Seth Brundle muere. Y cuando se muere, ya no está. Y eso es porqué su cuerpo, aunque transformado, cuando está muerto, está muerto. No hay una especie de “fantasma” de Seth Brundle. (…) En el mundo de los insectos tienes una larva con aspecto de gusano, es una oruga y luego acaba convertida en una mariposa. La metáfora más cliché de todos los tiempos. Pero ocurre de verdad. Y esa es en cierta manera la pregunta, no es realmente una pregunta metafísica, sino muy física. ¿Es la mariposa la misma criatura que era cuando era una oruga? Es diferente de todas las maneras posibles, pero puedes ver que existe una continuidad física. Esa es una transformación verdadera, y no hay nada espiritual ni metafísico ni religioso en ello. Desde luego que las religiones han usado ese tipo de imaginería de la transformación para representar la transmutación del alma, y la mariposa vuela y es tu espíritu y todo eso. En fin… (se encoge de hombros)”.