24.2.12

El manifiesto de Kaufman

Lo que sigue es mi traducción de parte de una charla del guionista Charlie Kaufman. Si queréis verla, podéis hacerlo aquí. Y si queréis leer la transcripción completa (en inglés), podéis encontrarla aquí. No sé si estoy de acuerdo con todo lo que dice Kaufman (y menos aún en estos tiempos de crisis que tan poco espacio dejan al idealismo), pero me parece interesante al menos reflexionar sobre ello.

“Y también es igualmente ridículo creer que al menos esta distracción en masa y esta manipulación no le resulta conveniente a la gente que se encuentra al mando. La gente se está muriendo de hambre, pero puede que no lo sepan porque están siendo alimentados con basura producida en masa. El embalaje es colorido y atractivo, pero es producido en las mismas fábricas que hacen Pop Tarts e iPads, por gente que lo que hace es dedicarse a pensar “¿Qué puedo hacer para conseguir que la gente compre más de estos?”.

“Y son muy buenos en su trabajo. Pero eso es lo que estás consiguiendo, porque eso es lo que están haciendo, te están vendiendo algo. Y el mundo ahora se basa en eso, la política y el gobierno se basan en eso, las empresas se basan en eso. Las relaciones interpersonales se basan en eso, y nos estamos muriendo de hambre, todos nosotros, y nos estamos asesinando los unos a los otros, y nos estamos odiando, y nos llamamos mentirosos y malvados unos a otros porque todo se ha convertido en marketing y queremos ganar porque nos sentimos solos y vacíos y asustados y nos hacen creer que ganar cambiará todo eso. Pero no se puede ganar”.

 “¿Qué puede hacerse? Di quién eres, quién eres de verdad en tu vida y en tu trabajo. Díselo a alguien ahí fuera que se sienta perdido, alguien que no ha nacido aún, alguien que no nacerá hasta dentro de 500 años. Tu escritura será un registro de tu tiempo, no puede evitar serlo. Pero de manera más importante, si eres honesto respecto a quién eres, ayudarás a esa persona a sentirse menos sola en su mundo, porque esa persona se reconocerá a si misma en ti, y eso les dará esperanza. Esto ha hecho eso por mí, y tengo que continuar redescubriéndolo, su profunda importancia en mi vida. Dale eso al mundo, en vez de venderle algo al mundo, no permitas que te convenzan de que cómo son las cosas es la manera en la que el mundo debe funcionar y que al final vender es lo que todo el mundo debe hacer. Intenta que no sea así”.

“Esto es de E. E. Cummings:  ‘ser solo tu mismo en un mundo que se esfuerza todo lo que puede noche y día para convertirte en todos los demás, significa combatir la batalla más dura que cualquier ser humano puede librar, y nunca dejar de librarla”. El mundo te necesita, no te necesita en una fiesta habiendo leído un libro sobre cómo parecer listo en las fiestas –esos libros existen, y son tentadores- , pero resiste caer en esa trampa, el mundo te necesita en la fiesta comenzando conversaciones reales, diciendo: “No lo sé”… siendo amable”.

“Mi primer trabajo como guionista fue en una serie de televisión llamada Búscate la vida, protagonizada por Chris Elliott. En realidad la serie era la voz de sus creadores, Chris Elliott y Adam Resnick. Habían trabajado juntos en The David Letterman Show y el personaje de Chris vino de ahí. Así que por consiguiente los guiones de Adam Resnick eran los mejores de la serie y todos tratábamos de escribir como él. Ese era el trabajo. Yo estaba frustrado con mis resultados, pero me di cuenta de que no era un problema que pudiera solucionar mientras mi trabajo consistiera en imitar la voz de otra persona”.

“Podría acercarme pero nunca iba a ser mejor haciéndolo que Adam. (…) La solución obvia no era frustrarme sino tratar de llegar a estar en una situación en la que yo estuviera haciendo de mí, no de otra persona. (..) No es fácil pero es esencial. No es fácil porque hay muchos obstáculos en el camino. Y en muchos casos un gran obstáculo es tu creencia firmemente asentada de que no eres interesante”.

(…)

 “Creo que tú también tienes una herida, creo que es tanto algo específicamente tuyo como común a todo el mundo. Creo que es eso tuyo que debe ser escondido y protegido, es aquello de lo que debe evitarse hablar, es la cosa que no le resultará interesante a otra gente en el caso de que fuera revelada. Es la cosa que te hace débil y patético, es la cosa que de verdad, de verdad, de verdad, hace que amarte sea imposible. Es tu secreto, incluso para ti mismo. Pero es la cosa que quiere vivir”.

“Es la cosa de la que nace tu arte, tu pintura, tu baile, tu composición, tu tratado de filosofía, tu guión. Si no lo aceptas, vendrás aquí cuando llegue tu momento y darás tu discurso y hablaras del negocio de la escritura de guiones. Dirás que como guionista eres una pieza una máquina de hacer negocios, dirás que no es una forma de arte. Dirás “este es el aspecto de un guión”, discutirás los arcos de los personajes, como crear personajes que caigan bien. Hablarás de los resultados en taquilla. Esto es lo que harás, esto es lo que serás, y después de acabar te sentirás solo y vacío y desesperado. Y te pediré que me devuelvas las dos horas que he pasado contigo. Lo haré para indicar que no siento ningún tipo de aprecio por ti”.

“Lo haré para comunicarte que eres un pérdida de tiempo como ser humano. Decir algo así será algo feo por mi parte. Lo haré para hacerte daño, lo estaré haciendo mal, carecerá de compasión. Y te hará daño. Y tú, o lo rechazarás o lo aceptarás, pero en cualquier caso lo escucharás y te afectará. Y pensarás en lo que puedes hacer la próxima vez para gustar más, y con ello tu herida será enterrada a más profundidad. O pensarás en lo odiosa que es la gente, y que tu armadura necesita ser más gruesa para que puedas seguir adelante con tus ideas tal como tenías previsto y con eso tu herida será enterrada a más profundidad”.

“Como seguramente sabéis, hay un  hongo llamado Ophiocordyceps unilateralis, que infecta los cerebros de las hormigas carpintero y las convierte en más o menos esclavas zombis. Lo que ocurre es que las hormigas trepan a la parte inferior de las hojas que se encuentran cerca del suelo del bosque, se fijan a las hojas y mueren, convirtiéndose en alimento para el hongo”.

“Finalmente la posición del cadáver de la hormiga sirve para permitir que las esporas salgan de su cabeza reventándola y caigan sobre otras hormigas. Esto es cierto. Y tiene mucho éxito. Hay registros fósiles que demuestras que esto ocurría hace 48 millones de años, y hasta hoy. Lo que me fascina de ello es que al convertirse en una herramienta del hongo, la hormiga actúa ciegamente contra sus propios intereses, y contra los intereses de sus compañeras hormigas”.

“Creo que un sistema similar ha evolucionado en nuestra cultura. Cuando empecé a trabajar en series de televisión no necesité hacer un curso para aprender cómo escribir comedia de media hora. Sabía cómo hacerlo porque me había criado consumiendo series de televisión. Entendía los ritmos, entendía el tipo de bromas que resultaban aceptables, entendía los estereotipos. Y por supuesto, todo esto estaba al servicio de la perpetuación de la misma cultura del consumo que me entrenó y me hizo desear ser parte de ella. Era un zombi”.   

“Es un tema de gran importancia porque el negocio del que formo parte es en el mismo negocio que el de los políticos y las empresas. Es un negocio que trata de venderte algo que es importante para ellos disfrazándolo de algo que es importante para ti. Y es omnipresente. Y no creo que sea simbiótico. Por lo que yo sé, las hormigas carpintero no consiguen ningún beneficio, así que mi forma de pensar como hormiga carpintero es que quiero hacer lo que pueda para entender mi yo de hormiga carpintero y no diseminar ciegamente las esporas de los hongos de mis amos. (…)”. 

“Creo que para mí la mejor manera de empezar a combatir la adoctrinación sistémica es  fijarse en la intención. El aforismo “la carretera al infierno está empedrada de buenas intenciones” no me parece cierto. Creo que la intención es la base de todo. Mis intenciones son cambiantes y complejas y a menudo chocan unas con otras.  Pero si sé cuáles son, y las observo atentamente mientras resbalan y se deslizan de un lado para otro, tengo una oportunidad mejor de sacar algo honesto al mundo. Y ese es mi objetivo. Mi propio juramento hipocrático: “No quiero hacer daño”.

“Soy dolorosamente consciente del daño que se produce cuando participas en los medios con intenciones poco claras. No quiero ser un vendedor, no quiero gritar: “¡Cómprame!” o “¡Ve lo que he hecho!”. Y no quiero hacer eso esta noche. Lo que estoy intentando expresar, lo que me gustaría expresar, es la noción de que ser honesto, considerado, y consciente de la existencia de otros seres humanos, puede producir un cambio en cómo pensamos de nosotros mismos y del mundo. No somos el público pasivo de este gran y desastroso juego de poder”.  

“No tenemos porqué serlo. Podemos decir quienes somos, podemos reivindicar nuestro derecho a la existencia, podemos decírselo a los matones y los timadores, a la gente que trata de hacernos sentirnos culpables, de abochornarnos, de adularnos, a la gente que no tiene ningún reparo en mentir para sacarnos nuestro dinero y conseguir nuestra lealtad, decirles que estamos pensando –pensando de verdad- en quienes somos, y nos expresaremos y gracias a ello otra gente no se sentirá tan sola”. 

 (...)

“Así que… ¿qué es un guión, o qué podría ser? (…)  Un guión es una exploración. Trata de aquello que no sabes, es un paso hacia al abismo. Necesariamente empieza en alguna parte, en cualquier lugar, hay un comienzo pero el resto es indeterminado. Es un secreto, incluso para ti. No hay plantilla para un guión, o no debería haberla. Hay al menos tantos tipos de guiones como personas que los escriben. Nos han timado para que pensemos que se trata de una forma prestablecida. Como cualquier gran negocio, el negocio del cine cree en la producción en masa. Es más barata y más eficiente como modelo de negocio”.

“Pero no quiero hablar sobre ese aspecto de la escritura de guiones. Esto es lo que sé sobre un guión: simplemente que es un texto que describe lo que pasa en una película. Y ni siquiera estoy convencido de esa definición”.

“(…) Creo que el oficio es una cosa peligrosa. Vi el trailer de una película, no quiero decir qué película es, pero se va a estrenar pronto. Y era maravilloso, era… maravilloso. Y me dejó muy deprimido, y estaba intentando descubrir por qué”.

“Creo que mostraba una asombrosa cantidad de oficio y habilidad por parte de los cineastas. Y aun así era la misma mierda de siempre. Sé que esa película va a funcionar muy bien, y sé que la gente que la hizo va a ser recompensada por ello, así que el ciclo continúa. Así que creo que el peligro del oficio es que necesita colocarse en segundo término respecto a lo que sea que estés haciendo”.

“Y resulta seductor poner eso en primer término, a menudo porque lo que estás haciendo carece de sentido o de valor, o es solo más de lo mismo. Así que puedes distinguirte por ser muy, muy bueno haciéndolo. Creo que necesitas aceptar estar desnudo cuando haces algo creativo en el cine o en cualquier otra forma, eso es realmente lo que tienes que hacer, porque de otro modo es muy, muy difícil separarlo del marketing”.

(…)

“Nuestra cultura es el marketing, eso es lo que hacemos. ¿Y qué es el marketing? Intentar que la gente haga lo que quieres que hagan. Es lo que gobierna nuestra cultura del consumo, es lo que gobierna nuestra política, es lo que gobierna nuestro arte. La música, las películas, los libros, el arte, es parte de cada petición de una beca de investigación. No quiero participar. No quiero decirte cómo vender un guión o cómo escribir un éxito, o decirte como encajar en el sistema actual. Quiero decirte que lo que tengo es la esperanza de que haya otra manera de estar en este mundo, y que creo que con coraje, vulnerabilidad y honestidad, aquello que ponemos en el mundo puede servir a un propósito mejor”.

“La forma en la que funcionan las películas, y estoy hablando de la industria “mainstream”, su único objetivo es conseguir que compres un producto. El único objetivo. EL único objetivo. El ÚNICO objetivo. EL ÚNICO OBJETIVO. Y esa intención crea las películas que vemos,  y las películas que vemos nos crean. En el gobierno hemos sido reducidos al mismo juego, a través de engaños, de la confusión,  del abuso de poder, de la explotación del miedo. No entiendo muchas cosas, no sé tanto como me gustaría saber sobre casi nada, pero soy un ser humano y no competiré por el derecho a ser tratado decentemente”.

“No jugaré a ese juego. Ni tampoco debería tener que hacerlo nadie. Y a cambio trataré de no utilizar la forma que sea que tenga de acceder al miedo de la gente para vender cosas, incluido a mi mismo. El mundo da mucho miedo ahora. Siempre lo ha dado. Pero algo grotesco y particular de nuestra época nos está cegando. Necesitamos ver que esto no es la realidad, sino una decisión que tomamos o que estamos permitiendo que otra gente tome por nosotros”.

“Espero sinceramente que tenga algo de interés o de valor que decir esta noche. No puedo decirle a nadie cómo escribir un guión porque la verdad es que cualquier cosa de valor que podáis hacer proviene de vosotros mismos. La manera en la que yo trabajo no es la manera en la que trabajáis vosotros, y la razón de ser de cualquier acto creativo es esa. Lo que tengo que ofrecer soy yo, lo que tenéis que ofrecer vosotros sois vosotros, y si os ofrecéis con autenticidad o generosidad, me sentiré conmovido. Habéis nacido con un cuerpo, en una familia, en una situación, con una química del cerebro, con un género, en una cultura, en una época, como yo. (…)”.

“Observo mis reacciones, que son tanto de mi padre como mías. Sé que las he heredado a través de los genes y de mi situación, igual que le ocurrió a mi padre. Y siento la inmensa soledad de esta prisión, unida a una gran vergüenza porque puedo ver que esta prisión tiene una puerta abierta. Pero no puedo atravesarla. Qué débil soy. ¿Cómo es que no puedo ser una persona más cuerda? ¿Más saludable? ¿Más generosa? Mi empresa de zapatillas de deporte me dice que puedo, y que depende de mí”.

“Es un signo de gran debilidad si “I don’t Just Do It”.  Y estos son los sacerdotes de nuestra cultura, los terapeutas, el Padre con una mano firme pero que en el fondo desea lo mejor para ti. Una empresa de zapatillas de deporte que tiene talleres en países del tercer mundo. Este es nuestro Padre. Y no sé vosotros, pero a mí los anuncios de esta gente pueden conmoverme hasta hacerme llorar. Y creo que eso es despreciable”.