23.12.12

Una reflexión útil también para escribir guiones



“(…) La habitación en que se desarrolla mi acción ficticia es un sitio muy desnudo, un cubo vacío, de hecho; solo le incorporo un sofá si va a hacer falta (si alguien va a sentarse en él o mirarlo), y después el mueble con el cajón superior izquierdo donde están los cubiertos, sin el cual no podemos tener el cuchillo con el que la heroína ha de untar la tostada de mantequilla.

(…) la idea tradicional en las clases de escritura teatral o cinematográfica de que el escritor tiene que ser capaz de esbozar toda la biografía de cada uno de sus personajes, aunque solo sea como ayuda a los actores, y a pesar del hecho de que esas biografías luego no surjan para nada en la película o en la obra teatral.

Si ese es el estándar de la industria, yo lo suspendo. Porque la verdad es que no tengo mucha idea de cómo es ninguno de los personajes adultos de mis novelas, por ejemplo, de qué clase de infancia tuvieron, igual que no tengo ni la menor idea de lo que les va a pasar después de que se termine el libro.”

J.M.Coetzee. En este libro: